Al tiempo no le importan las divisiones, ubicaciones o espacios, solo transcurre sin detenerse. Nosotros somos quienes desde hace mucho tiempo lo hemos clasificado a través del famoso "calendario". Una de esas tantas divisiones es el inicio de un nuevo "año" cada 365 "días". Las viejas tradiciones y según nos cuentan las mamás, papás, abuelos, abuelas, bisas y tatara abuelos y bla bla, es que cada "año" es una nueva oportunidad para que el ser humano se renueve, aprenda, crezca emocional, mental y espiritualmente; recapitule sus acciones buenas y malas y se proponga ser una mejor persona; supone también una nueva etapa, una nueva historia aunque no siempre prometa estar plagada de dichas; de la misma forma son sinónimo de nuevos retos, deseos y ambiciones; como seres humanos nunca estaremos conformes con lo obtenido, vamos por más y si mañana obtengo lo que quería ayer, ahora iré tras otra cosa que no pensé llegaría a querer, y así, poco a poco se convierte en el cuento de nunca acabar. Nuestras ambiciones serán quienes caven nuestra propia tumba.
Cuando era niña no pensaba en el futuro, contrario a otros, ser grande era algo que estaba muy lejos de "mis planes"; si miro hacia atrás y recorro el pasado que me abrigó, hay como todos los casos, una historia llena de tropiezos, lágrimas, triunfos, alegrías, desencuentros, satisfacciones y muchas cosas más. En los últimos años de mi vida he aprendido lo que jamás imaginé; a pesar de todo me siento orgullosa de mí misma y cada detalle que ocurre en mi corta existencia es motivo de agradecimiento a Dios y a la vida por darme la fuerza para seguir adelante.
Y esa pregunta, esa que me he hecho desde que tengo uso de razón y desde que me cuesta llevarme el pan a la boca, no ha logrado tener respuesta; porque cuando por fin siento que estoy a punto de saberlo, ocurre algo que nuevamente me aleja de ella. Es como el juego de "Mario Bros" quien tiene que combatir diferentes obstáculos para llegar a su meta, y si fracasa en el intento, tiene que empezar otra vez. La diferencia es que, si "Mario Bros" comienza una vez más, ya conoce cuales serán las piedras del camino y sabe también en qué momento se enfrentará a ellas...pero nosotros no. Sé que corro el riego de arrepentime si me doy prisa en despejar la incógnita. Busco en los frutos de los árboles, en la forma extraña de las nubes, y en el rostro de un niño, la paciencia necesaria que me distraiga hasta que llegue el día de saber lo que quiero saber, de vivir lo que quiero vivir y no porque ahora no me sienta dichosa, sino por averiguar qué hay más allá.
Crecer es entender que nada en este mundo me pertenece y cuando me desprenda de lo que tontamente creo que es mío, entonces viviré un poquito más tranquila, porque sabré que no tengo que esperar nada de nadie, y que no tengo que sufrir por nadie. Aunque sea cierto que en este mundo tanto el inicio como el final son en solitario, no significa que el trayecto también deba serlo. La vida nos eligió a seres especiales para que nos acompañen en esta aventura, por tanto, las penas y alegrías deben compartirse. Una derrota no sabe a esperanza si no hay alguien que con un abrazo te diga que la fe mueve montañas y que la perseverancia te acercará a la gloria; un triunfo no sabrá a felicidad si después ignoras a quien con una sonrisa te alentó a no bajar la guardia y se mantuvo cerca creyendo en ti y añorando tanto como tú el gran día, carecerá de valor si no lo compartes, si no lo agradeces.
Podrá faltarte cualquier cosa, pero siéntete pleno cuando puedas compartir todo, lo bueno y lo malo, con la gente que te ama de verdad. Cree en un nuevo año, en una nueva etapa, en una nueva oportunidad, pero, no sólo hay que creerlo, sino hacerlo; la vida no nos golpea por gusto, no nacimos imperfectos solo porque sí. La llave del éxito no está en cualquier rincón, para encontrarla primero debemos leer las instrucciones escritas en la hoja de la vida; la más elemental de todas es dejar a un lado el egocentrismo y la maldad, habrá una victoria, sí, pero será fugaz y se alejará dejando el doble del mal que hayamos ocasionado. Seamos humildes, agradecidos, valientes, sensibles, sensatos,.
Te agradezco vida por el regalo de despertar todos los días, por darme infinidad de alegrías a lado de mi familia, por permitirme demostrar mi cariño a mis amigos y ser correspondida, por la oportunidad de crecer y aprender, por la fortaleza que me das para no dejarme caer, por darme esperanzas ante cualquier infortunio, por poner en mi camino piedras que simbolizan retos y pronta felicidad, por darme la inspiración que termina siendo mi propio consuelo y el consejo de mi yo interior.
La esperanza de creer en el tiempo es que vendrán mejores y serán para siempre; cuando lo malo se acerque a ti, no lo mires con desilusión ni furia, sonríele y solo dile: "Sé que detrás de ti, viene lo mejor de mi vida".
"Adiós 2010, faltan 16 días para tu despedida. Bienvenido 2011, aquí me tienes, dando una vez más la cara y diciéndote "hola" tal vez sin ganas.......y aún así tengo fe en ti, y en mí también"
Con dedicatoria a mis padres.
"Entre el cielo y la tierra encuentro mi luz"
T.E.L.I